El beso de la loba

La conocí en circunstancias propiciadas por la modernidad ―si, la internet. Un correo electrónico burocrático que envié seguido de intuición y curiosidad reciproca ―y una osadía que no sabía poseer― facilitaran al destino nuestro encuentro.

Entre cenas y cines, fui conociéndola. Era una loba. De una especie inédita para mi: linda, inteligente, gentil y cariñosa.

Increíblemente, un día, cediendo a mi nueva osadía, le pedí desvergonzadamente para ser invitada a una copa de vino. Luego me vi en su toca. Puesto el peligro de la situación, fui por ella advertida de antemano que corría riesgos. Como me tomaban las ganas de precipitarme a lo desconocido, opté por pasarlos. 

Me llevó gentilmente a la entrañas de su toca, donde el abate sería inevitable. El umbral del instinto salvaje reprimido. Soltarse de los grilletes de la civilidad.

Acostada en su lecho, bajo su cuerpo vigoroso, no había como escapar. Pero, para mi sorpresa, ella me dio la opción de elegir ser devorada de inmediato o en otro día a mi elección. A pesar de ansiar ser comida en aquel instante, el miedo de ser quizás una “Caperucita” precipitada, me hizo elegir serlo en la próxima visita.

Moviendo la cabeza, ella aceptó tranquila y, acercando su boca a la mía, me dio lo más concupiscente beso que jamás probé.

Y me di cuenta que no se sale inmune de la toca de una loba.

LIVIA ZOCCO es escritora, poetisa y bibliotecaria. Vive en Ribeirão Preto, en el estado de São Paulo. 

Escribir es su más grande pasión. A ella le gusta expresar sus sentimientos en palabras y crear vidas y historias a su propria manera. 

Ha publicado cuentos y poemas en las colecciones organizadas por la Cámara Brasileña de Jóvenes Escritores y en su blog “Sensación de Fresas”.


Traducción: 


Comments