Fetiche


En el accidente el coche le llevó una pierna; bellísima, torneada como una columna de bronce y finalizada en un piecito delicado, ¡qué le dejó la imagen inversa como una pieza de nostalgia!

Después del doloroso luto, un conformismo discreto casi le alegró el corazón, pero todavía se negaba a mirar la parte mutilada.

Yo, entre caricias y palabras de conforto, no me mostraba chocado con la falta y aún me espantaba con la hermosura restante. Entonces la confianza se restableció; erguiéndola por las manos, le hizo recobrar la vida y la sonrisa se hizo constante. ¡Se vio preparada para recibir su nueva pierna!

El nuevo miembro se encajó en su punto de vergüenza y mi hermosa chica era otra vez una infanta atrevida en sus pasos y giros. Al cabo de algunos días, la intimidad de las partes la llevó a diversiones más extravagantes.

En una ocasión, descubiertas ambas piernas, el lucir de la pierna metálica me despertó la curiosidad y me encantó su fuerza y rigidez. Su toque frío me sedujo el tacto y mis ojos huyeron constantemente del foco de los ojos negros para el reluciente aparato.

¡Se volvió una compulsión para mí! En lugar de la suavidad de su pelo oscuro, ¡yo prefería acariciarla donde no era ella! Y intentaba disfrazar tal interese alternando mi atención entre el acero y la carne.

El noviazgo nos llevó al matrimonio y el amor se envejeció junto a los cuerpos y aquella pierna se mantenía eterna, tanto por el cuidado como por el cambio de piezas, mientras la otra se había cambiado, llena de arrugas, manchas, varices, estrías y salpicada de surcos que me hacían resbalar en repulsa inconsciente…

No obstante mi amor fue fiel hasta su fin, ninguna carne me atrajo, de forma alguna la traicioné y si me flaqueó alguna vez el corazón, lo que me sedujo todavía no retribuyó mis caricias.

¡Mi otro afecto era frígido, rígido e inoxidable! 

ANDERSON DIAS nació en Anápolis, estado de Goiás, en 1979.

Se graduó como Técnico Contábile por la Escola Estadual Antesina Santana y en Artes Plásticas por la Escola de Artes Oswaldo Verano. Estudió aún dos semestres en un Seminario Presbiteriano.

Actualmente es especialista en talabartería de monturas y, en los ratos libres, escribe sus devaneos en forma de crónicas, poemas y cuentos en el blog É Comigo?


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