La chica que leía a Clarice Lispector demasiado

Estaba en la parada de autobús delante de la universidad y, para pasar el tiempo, releía el libro “Entrevista con el vampiro” de Anne Rice. Lo releía porque lo leí por primera vez en los años 2000 y también porque estaba dispuesto a leer toda su obra, pues solamente conocía, hasta entonces, el referido libro.

Como decía, estaba allá, entretenido con la trágica aventura de Louis y Babette, cuando una chica se puso a mi lado y me saludó. Le saludé y me fijé que tenía en sus manos el libro “La pasión según G.H.”, de mi querida Clarice Lispector. Decidí hablar con ella.

──¡Clarice Lispector! ¡Qué interesante! Ya fui un lector asiduo de Clarice, pero últimamente tengo leído menos, casi nada. 

Ella sonrió.

──Bien, ¿menos por qué?

Encogí los hombros.

──¿Yo qué sé?, tal vez me haya aburrido. Tal vez sea solamente una fase, probablemente volveré a leer más después de un tiempo.

Ella se puso de acuerdo, luego miró a la portada de mí libro y me preguntó:

──¿Y qué está leyendo?

──Entrevista con el vampiro── le contesté.

Ella irguió las cejas en una expresión de quién apenas confirma una conclusión a la que ya había llegado.

──¡Ah! Eso de los vampiros está de moda…

En principio, apenas fruncí el ceño. Luego, al constatar que el tono de desprecio con que enunciara la frase no era solamente una impresión, sonreí educadamente.

──Exactamente. Está de moda.

Su expresión se cambió instantáneamente: con aires de superioridad, infló los pulmones y declaró, soberbia:

──Esto, para mí, es sub-literatura.

Miré hacia el otro lado y vi que el autobús se aproximaba. No perdí tiempo.

──Sub-literatura, ¿verdad? Interesante... Esa no era la opinión de Clarice, pues quién tradujo ESTE libro fue ella── Y, abriéndolo, le apunté la hoja de rostro, donde se leía: “Traducción de Clarice Lispector”── ¿Increíble, no?

La chica no me contestó y apenas miró boquiabierta la página del libro, como se intentara entender lo que el nombre de su deidad literaria hacía escrito en aquel ejemplo de “sub-literatura”. El autobús paró delante de mi.

──Bueno, tengo que irme. ¡Qué tengas una buena lectura!

Y, con la sonrisa en los labios, me subí en el autobús llevando conmigo una maravillosa sensación de “jaque mate”. O touché, se lo prefieren.

Moraleja de la historia: Antes de criticarlo, no cuesta nada informarse un poco sobre el asunto.


Nota: El titulo del cuento es basado en el de la película "El hombre que sabía demasiado", de Alfred Hitchcock.
S

ROBERTO DENSER es escritor, poeta y periodista. 

Escribe para la revista Carta Potiguar y mantiene un blog personal, el cual actualiza regularmente. 

Apenas ha publicado el libro de cuentos A orquestra dos corações solitários [La orquesta de los corazones solitarios], acerca de la soledad e inspirados en las canciones de The Beatles.


Traducido por
HELIONICE FREITTAS

Revisado por
MARA LOPES


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